Referentes | Andrés Felipe Andrade

Referentes | Andrés Felipe Andrade

“Soy un privilegiado por estar en Nacional, pero hay compañeros que no la pasan tan bien”

Entrevista publicada en el EL FUTBOLISTA (No. 17) Revista oficial de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales

Andrés Felipe Andrade completó 12 años de carrera como futbolista profesional y se puede decir que en el 2021 alcanzó la cumbre de su madurez futbolística, al liderar al Atlético Nacional hacia el título de la Copa BetPlay, primer título conseguido en Colombia (pues ya había conseguido un título pero con el América de México) y especialmente porque vivió su primer llamado a una selección Colombia con la que pudo debutar en uno de los partidos de las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022. Al cierre de esta edición jugaba la fase de cuadrangulares en busca del título de la Liga BetPlay Dimayor 2021-II.

El mediocampista caleño lleva el fútbol en la sangre pues, además de ser hijo de Adolfo José ‘El Rifle’ Andrade, quien brilló como goleador en varios equipos en los años 70, es sobrino de Ángel María Torres, figura del Cali de Bilardo, subcampeón de la Libertadores del 78. La tradición la siguió su hermano mayor Gustavo, figura del Cóndor de la Primera B en los años 90, y la mantiene su hermano menor José Eduardo, quien juega en Patriotas. Ahora, su anhelo es que su hijo Juan Felipe mantenga el legado: “le gusta mucho el fútbol, quiere jugar y juega bien, es muy técnico”, advierte. 

Andrade está satisfecho por su labor con el Atlético Nacional, al que considera el club más grande de Colombia, pero también es consciente de que en el fútbol colombiano hay muchos vacíos, como por ejemplo, que esos clubes que aún incumplen con sus obligaciones. “Yo soy un privilegiado por estar en Nacional, pero hay compañeros, colegas del fútbol que no la pasan tan bien, en la B como en la primera división”.


¿Qué ha significado para usted ser futbolista profesional durante 12 años?

Ha sido una carrera muy hermosa porque he disfrutado todo lo que he vivido: las altas, las bajas, los triunfos, las derrotas. Todo se ha disfrutado y con eso he conseguido experiencia, he madurado, tanto personal como futbolísticamente, y son sueños he venido cumpliendo, metas me he puesto desde que era niño. Creo que en este momento puedo decir que gracias a Dios he podido cumplir todos esos sueños.

¿Qué ha sido lo más satisfactorio en su carrera?

Todo. Primero, poder jugar fútbol profesional. Eso creo que es lo primero y lo más satisfactorio; y luego, que no ha sido tan solo llegar sino mantenerme, es lo más difícil, y lo he hecho a un nivel alto. Es algo que me satisface mucho y me alegra haberlo logrado. He tenido como meta desde niño jugar en un equipo grande, ser reconocido, jugar en el exterior, lo que gracias a Dios lo hice en México y por mucho tiempo. Y la otra meta que me hacía falta por cumplir, la logré hace poco que fue ser llamado a la selección mayor y poder jugar. Eso también ha sido muy satisfactorio y por ahora sigo poniéndome metas como volver a la Selección Colombia y poder pelear un cupo ahí.

Su familia es un caso especial, pues llevan el fútbol en la sangre…

Sí, claro, mi familia es totalmente futbolera y crecí con el fútbol. Mi padre (Adolfo José Andrade) fue futbolista profesional y tengo tíos, tanto por el lado de mi padre, como por el lado de mi madre, que fueron futbolistas. Por el lado de mi madre está Ángel María Torres, que es muy reconocido, que fue Selección Colombia. Y otros tíos de mi familia materna, que aunque no jugaron fútbol profesional jugaban muy bien. Por el lado de mi padre, mi tío Juvenal, que también fue profesional. Luego, yo crecí viendo a mi hermano mayor, Gustavo Andrade, quien alcanzó a debutar con Santa Fe, fue goleador de la Primera B con el Cóndor ¡y jugaba demasiado bien! Yo copiaba todo de él, él fue mi ídolo de infancia. Y ahora mi hermano menor, José Eduardo, qué está jugando en Patriotas y que ojalá siga los pasos adecuados y pueda brillar.

¿Y quiere que alguno de sus hijos siga esta tradición?

¡Sí! Yo tengo dos hijos: Juan Felipe y María Celeste y al niño le gusta mucho el fútbol, quiere jugar y juega bien, es muy técnico. Esperemos que ame el fútbol y que pueda apasionarse tanto, tanto como lo hice y yo para que llegue y se esfuerce para ser profesional.

¿Qué heredó de su padre?

No lo vi jugar, pero él me dice que tengo de él la berraquera, el siempre echar para adelante, no dejarse amilanar por nada. También me dice que tengo de él la visión de juego, la facilidad para asociarme con mis compañeros. Todos dicen que él tuvo una pegada excepcional, le daba muy duro a la pelota y pues yo no remato tan fuerte, pero sí tengo precisión. Siempre digo que no puedo compararme con él, porque no lo vi jugar, es por lo que me cuentan.

¿Qué le ha contado su padre, sus tíos, sobre su experiencia como futbolistas en una época muy distinta a la suya?

Lo que ellos me cuentan es que el fútbol era muy diferente: los uniformes, los terrenos de juego, las formas de jugar, la parte económica. Son etapas demasiado diferentes. Ellos no tenían tantas restricciones como tenemos nosotros ahora, que vivimos en una burbuja como futbolistas; de pronto porque lo manejaban un poco más tranquilo. Pero sigue siendo fútbol y ellos lo que dicen es que el fútbol siempre ha sido un espectáculo, es para divertirse. Hoy este es nuestro trabajo, con el que queremos que nuestras familias lleven una calidad de vida mejor. No se puede decir que haya sido más fácil o más difícil, pero sí ha sido diferente.

¿Cómo ha visto la evolución del futbolista desde que usted comenzó su carrera como profesional?

Uff, es una pregunta difícil. Ha cambiado mucho, porque ahora el valor de los jugadores se ha incrementado económicamente y eso ha hecho que los clubes exporten más rápido a los jóvenes, a veces los hacen salir y jugar sin estar tan maduros, como pensando más en el negocio que en otra cosa. Por esto el respeto hacia los grandes se ha perdido un poco.

Por mi parte, tengo que agradecer que en la gran mayoría de clubes en los que he estado no he tenido problemas económicos; solamente una vez, cuando estuve en el América, que estaba en un déficit económico grande. Pero de ahí, cuando pasé al Huila, fueron cumplidos con el pago y en el Tolima, con el senador (Gabriel Camargo), siempre ha sido de quitarse el sombrero. Después en México, ni hablar, es un país con un fútbol más desarrollado. Después vengo a Nacional, un club que para mí es el más grande del país, por títulos y por su infraestructura.

¿Qué hay que mejorar?

Espero que todo cambie para bien, que a los futbolistas los tengan más en cuenta en las decisiones que se están tomando sobre el fútbol, que todos los equipos tengan una base económica para que le cumplan a los jugadores, porque como te digo, a nosotros nos gusta jugar, amamos el fútbol y nos divertimos, pero tenemos una familia detrás y tenemos que cumplir. Yo soy un privilegiado por estar en Nacional, pero hay compañeros, colegas del fútbol que no la pasan tan bien, en la B como en la primera división.


¿Hay una gran diferencia con el fútbol de México?
Allá el fútbol es muy mediático. De hecho las empresas de televisión son dueñas de muchos equipos: por ejemplo, Televisa es el dueño del América. Cuando llegué allá me sorprendió mucho desde el recibimiento con mucha gente en el aeropuerto. La economía de los equipos se maneja diferente, de hecho los mejores futbolistas de Suramérica se los están llevando a México porque allá los sueldos son mejores. Hay clubes que tienen muy buenos complejos deportivos, campos de entrenamiento y demás, y otros que no le prestan tanta atención a eso, sino que se enfocan a armar un muy buen equipo, con buenos sueldos, buenos premios y cumplir con los pagos. En cuanto a la economía y a la organización, nos llevan un poco de diferencia.

¿Cómo ha visto el trabajo de ACOLFUTPRO en defensa de los derechos de los futbolistas?

Cuando me fui ya estaban trabajando y ahora que regreso, que comprendo mucho más estos temas porque tengo más experiencia, veo que han conseguido muy buenas cosas para los futbolistas, como las becas para que los futbolistas estudien, los seguros médicos, son cosas muy importantes. Pero aún falta, falta que se nos tenga mucho más en cuenta a los futbolistas. Debemos seguir luchando para que nos tengan más en cuenta en algunas decisiones, que los futbolistas puedan opinar, en cosas que nos benefician, que protegen nuestro trabajo. Creo que debemos cambiar la forma en cómo llegarle a la Federación, a la Dimayor, para tratar de hacerlo posible.

¿Qué cree que se debería cambiar en ese aspecto?

Hay que buscar otros métodos. Esto es como la vida misma: cuando no puedes tener éxito en algo, debes buscar otro camino para conseguirlo. Creo que podemos evaluar la situación, ver por dónde nos conviene actuar para que todos quedemos contentos: los clubes, los directivos, los jugadores, ACOLFUTPRO, todo el mundo. Esa va a ser la vía que podrá solucionar muchos problemas que tenemos los futbolistas en Colombia.


¿Qué opinión tiene de lo que ocurrió con sus compañeros que no podían ser inscritos debido a unos reglamentos que se hacen sin tener en cuenta al futbolista?

Hay situaciones que pasan dentro de un club, dentro de procesos ajenos y los que sufren son los jugadores que no tienen nada que ver con ese tema. Obviamente ellos iban a representar al Nacional, pero no tenían nada qué ver. Creo que si los inscribían o no, el tema iba a terminar de la misma manera.

Campeón de la Copa Betplay y pueden venir más títulos con este Nacional que tiene una gran nómina…

Sí, gracias a Dios tenemos un muy buen equipo y ese es el sueño… Clasificamos muy bien a la final de la Copa y la ganamos bien. Tenemos un gran equipo y queremos cerrar bien el año, porque esto no es como comienza sino como termina y para ser campeón tienes que finalizar bien y a eso es a lo que estamos apuntando, seguir trabajando fuerte, haciendo las cosas de buena manera.


El sueño de la Selección Colombia: tarde, pero llegó…

Era un sueño que muchas veces se me había desvanecido, como que ya no soñaba con eso, se me hacía muy lejos, se me hacía que nunca lo iba a poder lograr. Pero yo regresé a Colombia con ese objetivo, era mi meta, volver a sonar, volver a ser importante en la liga colombiana y que me vieran de cerca para ir a la selección. Puede parecer que llegó tarde, pero para la selección nunca es tarde, a los 32 años lo cumplí y aún sigo soñando con ser parte de la lista de convocados para los próximos juegos de eliminatorias, clasificar y esperar y confiar en Dios de que pueda pelear un puesto para el mundial.

¿Cómo vivió esa primera experiencia dentro de la selección?

Nunca estuve en selecciones juveniles ni en ninguna selección y la verdad es que es un ambiente muy bueno, lo que se vive dentro de una selección no se compara con nada. Jugar junto a futbolistas tan reconocidos como Falcao, Cuadrado, David Ospina, Juanfer, Dávinson… Jugadores con tanta experiencia en Europa, en Champions, y saber que estás a la altura de ellos para jugar a su lado es algo muy satisfactorio. Pero con lo que me quedo es con la calidad humana de todos, porque la verdad son muy buenos compañeros, muy buenos amigos y eso hace que la selección esté en ese puesto que está porque el grupo es excepcional.


¿Con quién tuvo más contacto en esos días de concentración? ¿Alguno lo acogió especialmente?

El que más me acogió fue Juanfer, con quien ya tenía una amistad, pero también lo hizo David Ospina, una persona de admirar; ¡Falcao! No me esperaba que me recibiera de esa manera. Todos, todos… Con todos hice una buena amistad. Con Wílmar Barrios ya nos conocíamos porque cuando estuve en el Tolima, él estaba en las inferiores. Todos son muy buenas personas.

¿Qué mensaje les envía a los futbolistas profesionales de Colombia?

El mensaje es claro: la única manera de poder conseguir cosas, de dejar un legado, de decir: ‘aquí estamos los futbolistas’ es uniéndonos todos, desde el más joven hasta el más grande. La unión hace la fuerza. Y tratar de pensar, como lo dije antes, no pensar en esa rivalidad, en la pelea sino en buscar el camino para conseguir lo que necesitamos, para conseguir el éxito. Muchas veces uno cree que discutiendo, peleando, haciéndose el fuerte es el camino y así no siempre se consiguen las cosas. Estamos a tiempo de dejar un legado para todos esos futbolistas para los que queremos que tengan unas mejores condiciones de las que nosotros hemos tenido.

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