Isabella Echeverri: «En el colectivo está absolutamente todo el poder»

Isabella Echeverri: «En el colectivo está absolutamente todo el poder»

Isabella Echeverri es una de las referentes ineludibles del fútbol femenino colombiano y sudamericano de la última década. No sólo por la trascendencia de su gran carrera deportiva sino también por su fuerte compromiso en la defensa de los derechos de las futbolistas.

A los 29 años, sólo seis meses después de su retiro y tras haber disputado la Copa Mundial Femenina de la FIFA, los Juegos Olímpicos; ganar el oro en unos Juegos Panamericanos y defender la camiseta de varios clubes importantes, Isabella encara un nuevo gran desafío: ser coordinadora de la Relación entre Sindicatos y Futbolistas de FIFPRO.

“Estoy feliz. La verdad es que llegar a un lugar como FIFPRO, que me permite generar cambios reales dentro de la industria del fútbol, es un sueño hecho realidad”, dice la oriunda de Medellín, que presenta un currículum académico a la altura de su pasado como jugadora: tiene carreras universitarias en Marketing y Negocios Internacionales, además de diferentes Masters en Dirección de negocios, Marketing y Dirección y gestión de entidades deportivas.

Mientras estuvo en activo, también fue integrante del Consejo Mundial de Futbolistas (GPC) de FIFPRO. “Allí estuve desde otro lado del rol de jugadora. Siempre me causó muchísima curiosidad y dije que en algún momento de mi carrera quería trabajar en FIFPRO. Siento que puedo ser un asset (activo) para la organización, que puedo ayudar muchísimo para poder generar todos los cambios con los que he soñado y por los que he luchado durante mi carrera”.

Isabella, seguro llegas con muchas ideas para intentar implementar. ¿Qué expectativas tienes para empezar?

Lo primero que quiero es aprender muchísimo. Puedo tener muchas ideas, pero para mí, cuando llego a un lugar, lo más importante es escuchar mucho. Y luego poder aportar desde todas las experiencias que he tenido como persona y como jugadora. Vengo de un país violento, donde a la mujer no se le da el lugar que merece. Me fui a estudiar a Estados Unidos, que es todo lo contrario, donde el fútbol es casi que de las mujeres y todas las instalaciones que tienen las universidades son absolutamente increíbles. Me retiro del fútbol, voy a España, soy internacional, juego unos Juegos Olímpicos, me lesiono 300 veces y tengo problemas de salud mental. Este mix de experiencias es lo que yo quiero aportarle a la organización. Una perspectiva diferente, latinoamericana. Cada región del mundo tiene problemáticas completamente distintas pero la nuestra necesita muchísimo apoyo. Uno de mis grandes sueños es impactar de manera positiva a los y las futbolistas a nivel mundial. Pasé mi carrera estudiando para poder tener un cargo como este y lograr esa equidad, esa igualdad, esa inclusión. Necesitamos más personas empujando porque en el colectivo está absolutamente todo el poder.

Un ejemplo de eso es la carta firmada por más de 150 jugadoras que derivó en la mejora de las condiciones salariales de las jugadoras para la próxima Copa Mundial Femenina.

Es inspirador, un punto de quiebre en la historia del deporte. Cuando me llamaron hace un año para ver si quería firmar la carta, yo dije “wow, esto va a ser muy fuerte”. Lastimosamente las jugadoras de Colombia no están ahí pero yo lo firmé. Y ver que más de 150 jugadores se unen y exigen lo que necesitamos de la mano de FIFPRO, y que un año después se convierta en que la FIFA le pague por primera vez directamente a una jugadora es un antes y un después.

Llegar a FIFPRO justo cuando se está dando esta noticia tampoco es casualidad. Fue también poder abrazar a esas personas que lo hicieron posible. Están haciendo la vida más fácil y mejor. Hay demasiadas jugadoras que, solamente por participar en el Mundial, van a ganar lo que ganan en dos o tres años. Recuerdo en el Mundial del 2015 estar peleando por ganar 2.000 dólares y ahora van a ganar 30.000 solamente por participar. Qué bonito es ver que se están dando pasos hacia delante, que estamos construyendo un futuro mejor para que la mujer se pueda realmente dedicar al fútbol. El fútbol femenino venía tomando fuerza con las personas, en los medios, con las marcas, pero creo que todo este impulso nos va a ayudar a que esos pasos se den más rápido pero también de la manera correcta. Es muy importante que no solamente los tenga esta generación o las dos que vengan, sino que desde aquí se construya y se genere un cambio duradero, una igualdad real de recursos, condiciones, ecosistema, para que la mujer se pueda realmente dedicar al fútbol.

Justamente tienes tatuado en tu muñeca derecha el signo de igualdad…

Me lo hice con Melissa Ortiz después de que salimos a dar esas declaraciones en video en contra de la federación colombiana. También tengo tatuados los anillos olímpicos, el día que debuté en un Mundial y me falta el día que gané los Panamericanos, momentos que han sido cumbre en mi carrera deportiva. Pero ese 7 de marzo de 2019, cuando dimos aquella rueda de prensa [NdeR: pocos días después de su video, Echeverri y otras futbolistas colombianas denunciaron a la FCF por abusos, vetos y amenazas], fue un antes y un después para mí como persona, como deportista, como mujer. Ahí me di cuenta el poder que tenía en las manos. Mi mamá y mi abuela tuvieron mucho que ver en que desde pequeña me interesara defender a los demás, ayudar al otro. Lo tenía en mi interior pero nunca me había dado cuenta. El día que publiqué ese video cambió mi vida. Lo hicimos con Meli sin haberlo planeado mucho pero diciendo la verdad. Ojalá hubiésemos tenido una mejor estrategia y nos hubiéramos apoyado en nuestro sindicato, siento que hubiese generado muchos más cambios. Pensábamos que se iba a mover bastante pero no al nivel que llegó. Salió en las noticias y en los periódicos más importantes del mundo. Creó un tipo de presión que no habíamos visto nunca antes en el fútbol colombiano. Me atrevería a decir que ni latinoamericano. Una vez se volvió gigante, nos motivó para ir a Colombia, llamar a más jugadoras y hacer una rueda de prensa para cambiar el fútbol femenino. Y fue lo que hicimos. Sentamos un precedente que ojalá se repita en otros lugares pero con más planificación y estrategia. Ojalá que mi trabajo ahora también funcione para que más futbolistas vean el poder que tiene trabajar de la mano de un sindicato.

En tu video de despedida como futbolista dijiste que la vida y el campo de juego se parecen mucho más de lo que pensamos. ¿Cómo crees que puedes aplicar esa idea en la organización?

Lo que sos como persona, lo ves en el campo. Y lo que generas en el campo es reflejo del lado más humano del deportista. Un jugador que sea respetuoso con sus rivales, que tenga los valores del deporte, que no finja una falta, genera cosas positivas. Es lo que yo quería mostrar en la cancha para que la gente se diera cuenta afuera que el deporte no tiene que estar ligado a la violencia ni a cosas negativas. Afuera de la cancha es seguir por el mismo camino, con los valores que me caracterizan a mí como persona, y poder ser un referente para niñas, para mujeres, para las mismas futbolistas, que sepan que hay un camino bonito después del fútbol, que no se acaba, que se puede ir construyendo cosas buenas e impactar.

Tomada de www.fifpro.org

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