Maritza López ha construido una carrera ejemplar como arquera del fútbol profesional. Tras ganar la Copa Libertadores con Atlético Huila y representar a Colombia en fútbol playa, en 2025 enfrentó el capítulo más difícil de su vida deportiva: una grave lesión de rodilla sin atención médica ni ingresos. Durante más de cinco meses de abandono, encontró en ACOLFUTPRO el respaldo legal y humano que le permitió defender sus derechos y alzar la voz por todas las futbolistas.
Maritza nació el 11 de octubre de 1993 en la vereda La Toma, Rovira (Tolima), donde el fútbol era más que un juego: era su escape. “Armaba mis balones de trapo para poder jugar con mis hermanos después de trabajar en el campo”, cuenta. Desde aquella vereda entre las montañas de Rovira Maritza construyó una carrera destacada en el fútbol femenino. En 2011 fue subcampeona nacional en los juegos intercolegiados, lo que la impulsó a mudarse a Neiva en busca de oportunidades.
En 2017 firmó su primer contrato profesional con Atlético Huila y ese año fue subcampeona de la Liga. En 2018 hizo historia al ganar la Liga Profesional y la Copa Libertadores en Brasil con el equipo opita.
Su carrera siguió creciendo y en el 2019 alcanzó el cuarto lugar en la Liga y en la Libertadores. En 2020 jugó con La Equidad, en 2022 jugó en Chile con el Antofagasta y regresó para defender el arco de Llaneros FC en la liga del 2023.
En enero del 2024 vivió una gran experiencia en el fútbol europeo, con el Asya Spor de Turquía y ese mismo año fue convocada a la Selección Colombia de fútbol playa, marcando un hito en esta modalidad.
En 2025 se unió al Deportivo Pasto para disputar la Liga Profesional Femenina, pero no logró debutar con el club nariñense. Mientras se preparaba para el torneo, sufrió la grave lesión de rodilla que marcó un nuevo y difícil capítulo en su carrera.
¿Este episodio ha sido el más difícil que has enfrentado en tu carrera?
Sí, sin duda. El 3 de febrero sufrí la lesión que ha sido el episodio más difícil de mi carrera, no solo por el impacto físico, sino por la falta de estabilidad laboral. Las negaciones por parte del club convirtieron todo en un proceso largo y doloroso, que afectó tanto lo deportivo como lo personal.
¿Qué sentiste durante estos meses sin atención médica ni ingresos? ¿Qué mensaje le darías a otras futbolistas que viven algo parecido?
Fueron más de siete meses de lesión, desde febrero hasta agosto, y aún sigo esperando mi cirugía. No tuve atención médica ni ingresos. Fue un tiempo de mucha frustración, incertidumbre y preocupación por mi futuro. Estar lesionada sin respaldo económico fue un golpe muy fuerte. Mentalmente fue muy duro. La única persona que ha sido mi apoyo y mi respaldo hasta este momento ha sido mi esposa, Yuri Marly Celis. El acompañamiento legal de ACOLFUTPRO y el aprendizaje de este proceso han sido fundamentales. Sentí que mi voz tuvo eco y que la unión entre nosotras como futbolistas puede transformar las condiciones del fútbol femenino.
¿Cómo viviste el acompañamiento legal de ACOLFUTPRO y qué aprendiste sobre tus derechos como futbolista profesional?
El acompañamiento de ACOLFUTPRO fue fundamental. Me apoyaron legalmente, gestionaron acciones de tutela y logramos dos fallos a favor. Aprendí que ACOLFUTPRO es una asociación que nos defiende, que lucha por nosotros los deportistas. Aprendí que como futbolistas tenemos derechos que debemos conocer, exigir y defender. ACOLFUTPRO ha sido esa voz de apoyo, esa fuerza que nos respalda. También sentí que mi voz tuvo eco, y que la unión entre nosotras como futbolistas puede transformar las condiciones del fútbol femenino. A través de ese apoyo, he vivido algo muy valioso.
¿Qué cambios crees que deberían implementarse en los clubes y entidades para que ninguna futbolista vuelva a pasar por lo que tú viviste?
Es urgente que los clubes y entidades deportivas en Colombia establezcan protocolos claros para la atención de los jugadores, tanto en el tema de lesiones como en las garantías económicas y médicas. También en lo contractual, desde el primer día.
Ninguna futbolista debería pasar por la incertidumbre que yo he vivido hasta este momento. Necesitamos mayor compromiso en temas laborales, de salud, seguridad social y estabilidad laboral, para que podamos desarrollar nuestra carrera exitosamente. Es muy importante saber que esto es un trabajo. Nosotras como futbolistas no regalamos nuestro tiempo. Todo lo que hacemos lo hacemos con pasión, con dignidad y sin temor al abandono, como lo he sentido hasta este momento.
Tengo más de nueve años de carrera profesional, con títulos, con llamados a selección, pero a pesar de eso he vivido un calvario. Se puede decir que ha sido un calvario de seis, siete meses de lesión.









