Moses Swaibu fue futbolista profesional en Inglaterra. Jugó en clubes como Lincoln City y Crystal Palace, y vivió en carne propia lo que significa ser abordado por redes de amaño de partidos. Hoy, convertido en activista por la integridad deportiva, comparte su testimonio para alertar a las nuevas generaciones y proteger a quienes aún no han sido educados sobre estos riesgos.
Su relato no es una confesión aislada: es una advertencia urgente. Porque el amaño no solo destruye carreras, sino que corrompe la esencia del deporte, vulnera al futbolista y pone en riesgo la legitimidad de todo el sistema.
“Entraba al restaurante con bolsas para llevar, y dentro podía haber 50 mil libras envueltas en cajas negras.”
En esta primera parte, Moses recuerda cómo fue abordado a los 19 años por un excompañero que había jugado en la Premier League. Durante un partido como visitante en Northampton, él y sus compañeros fueron invitados a una habitación de hotel. Allí, un hombre ruso les ofreció dinero a cambio de perder el partido.
“Ustedes tienen que perder”, fue la única instrucción.
La escena fue tan surreal como peligrosa: 60 mil euros sobre la cama, una frase inquietante —“Puedes dormir con él”— y un viaje en autobús con el dinero a bordo. Aunque finalmente rechazaron la oferta, el impacto fue profundo.
“Me sentía completamente vacío. Me volví frío, y todo se fue haciendo más oscuro.”
Moses reflexiona sobre la falta de educación preventiva, la presión silenciosa y la manipulación que enfrentan los jóvenes futbolistas.
“¿Por qué habría de contárselo a mi capitán, si entre los 16 y los 19 años no recibí ninguna educación sobre esto?”
Este testimonio inaugura una serie que busca visibilizar cómo operan las redes de amaño y por qué es urgente fortalecer la pedagogía gremial, la denuncia segura y la protección integral del futbolista.
🎥 Mira el video completo, analízalo y compártelo. Porque la integridad no se negocia.







