Carolina Arias: “Queremos que mejore la liga, pero si no rendimos… ¿para qué?”

En esta entrevista sin rodeos, concedida unas semanas antes de iniciar la Copa América de Ecuador, Carolina Arias —actual futbolista del América de Cali y referente histórica de la Selección Colombia— comparte su visión del fútbol femenino con pasión, honestidad y liderazgo.

Nacida en Cali en una familia profundamente futbolera, Carolina creció entre balones y táctica. Desde sus raíces hasta su consolidación como profesional, ha vivido el fútbol con entrega total, representando al país en Copas América, mundiales y en el ciclo olímpico. Hoy afronta la Copa América Femenina en Ecuador con una meta clara: la revancha, tras perderse la edición anterior por una sanción médica injusta.

Carolina destacó el proceso de preparación del equipo y el espíritu competitivo que caracteriza al grupo: “El hambre de competir es lo que mantiene a esta selección.” Aunque evitan proclamarse favoritas, tienen claro que el objetivo es llegar a la final… y ganarla.

Como referente del fútbol colombiano, Carolina también reflexiona sobre el crecimiento de la Liga Femenina. Sin embargo, lanza un llamado directo a la responsabilidad individual de las futbolistas: para ella, el verdadero compromiso profesional se demuestra dentro y fuera de la cancha. “Queremos que mejore la liga, pero si no rendimos… ¿para qué?”

Arias no esquiva temas críticos: desde el bajo nivel de visibilidad de la liga hasta los hábitos de preparación de las nuevas generaciones. Con madurez, insiste en que el talento no basta si no se acompaña de disciplina, buenos hábitos y trabajo constante. “Esta generación quiere ser popular… no competitiva”, sentencia con la autoridad de quien ha vivido todos los ciclos del fútbol profesional.

Con 34 años y un recorrido internacional por Turquía, Suiza y España, tiene claro que la clave para mantenerse es la disciplina: entrenamiento adicional, autocuidado y compromiso 24/7. Reconoce que hoy prioriza su bienestar físico y emocional por encima de ofertas externas: en el América ha encontrado las condiciones necesarias para seguir compitiendo al más alto nivel.

Como voz de experiencia, también reconoce el papel de ACOLFUTPRO en la defensa de los derechos laborales de las futbolistas y agradece el esfuerzo por extender contratos y garantizar condiciones dignas. Valora especialmente que la Asociación no solo piense en lo deportivo, sino también en el bienestar personal y educativo de las jugadoras.

Finalmente, nos deja una mirada al futuro: Carolina está comprometida con seguir compitiendo al más alto nivel, sin descartar que más adelante quiera aportar como entrenadora, desde el banco. Por ahora, su motor es la pasión por el fútbol, el orgullo de representar a Colombia y el deseo de dejar una huella dentro y fuera del campo.

EL FUTBOLISTA

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EL FUTBOLISTA: ¿Cómo estás en esta nueva convocatoria de la Selección Colombia y cómo llega el grupo a la Copa América en Ecuador?
CAROLINA ARIAS: En lo individual, súper bien. Estar viviendo en Cali y en un club como América me facilita muchas cosas y me da una base importante para la competencia. En la Copa América pasada estaba muy bien preparada, pero no pude participar por un error médico; fui sancionada sin haber hecho nada mal. Por eso esta Copa América la siento como una revancha. Ya quiero que empiece.

Recuérdanos qué fue lo que pasó para que no pudieras jugar esa Copa América…
En el primer partido, estaban haciendo pruebas del Covid y salí positiva junto con Diana Salazar. Ninguna presentó síntomas, pero los médicos ya tenían un protocolo. Nuestra médica siguió ese protocolo y me dio la salida normal. El procedimiento exigía que se enviara un correo y se esperara confirmación antes de dejar el aislamiento, pero la doctora no esperó ese “ok”. Me dijo: «Tú no tienes síntomas, ya estuviste aislada tres o cuatro días, no hay problema». Yo confié, el cuerpo técnico también, porque ella era la autoridad médica.

Luego vino la sanción. Lastimosamente, por ese error de la doctora, me castigaron a mí, sin yo tener responsabilidad. La Federación apeló, se intentó revertir la decisión, pero no se logró. Me mandaron a la tribuna. Por fortuna me permitieron quedarme dentro de la concentración, pero fue muy duro.

¿Cómo ha sido el proceso de preparación de esta selección?
Nos han medido contra selecciones internacionales fuertes. Hemos ganado, perdido y empatado, pero eso era parte del objetivo: probar esquemas, mirar jugadoras, definir una identidad. El técnico cambió muchas cosas. Este grupo tiene una base consolidada desde el Mundial. No pensamos en favoritismos, lo que nos mantiene es el hambre de competir. Mínimo tenemos que estar en una final. Y tenemos revancha con Brasil, que en este momento tiene una de sus selecciones más fuertes.

¿Qué opinas sobre el bajo número de jugadoras de la liga local en la Selección?
Ahora mismo somos unas cuatro o cinco de la liga, el resto son del exterior. Pero para mí no es un tema de liga, sino de jugadora. Si una no se cuida, si no entrena más allá de lo obligatorio, si no hace trabajo complementario… no va a rendir. Desde enero vengo jugando con el club, he viajado con la Selección y vuelvo a jugar. Y yo tengo 34 años, y a veces las jóvenes se fatigan más rápido. ¿Cómo se están preparando fuera de las instalaciones? El talento no basta, hay que tener buenos hábitos.

¿Sientes que desde el cuerpo técnico hay una preferencia por quienes juegan afuera?
La verdad, no sabría decirte cómo está testeando eso este cuerpo técnico. Lo que sí te puedo decir es que hemos llevado jugadoras del exterior que no aguantan el ritmo de la Selección. La toma de decisiones, la presión, el concepto… no es lo mismo que en un club. Estar en el extranjero no garantiza estar en nivel Selección. Incluso, no todas las internacionales en este momento son titulares.

La labor de ACOLFUTPRO ha sido espectacular. Más aún ahora que hay una comunicación directa con el fútbol femenino. Hay jugadoras que no entienden lo que firman, que ni leen la letra pequeña. Y ACOLFUTPRO se toma el tiempo de explicar, de informar, de acompañar. Eso genera oportunidades y conciencia».

¿Cuál es el objetivo que se han propuesto para esta Copa?
Queremos ganar el título. La clasificación a Olímpicos es la cereza del pastel. Ser campeonas también es una forma de agradecerle a la Federación, que nos ha dado mucho. A veces se nos olvida, pero representar a Colombia es una vitrina para todas. Las condiciones han mejorado y el compromiso también, de ambas partes. Las que quedamos de más trayectoria tenemos esa sed de alzar un título con la camiseta de la Selección.

Has estado en ocho de las nueve ligas que se han disputado ¿ha evolucionado la Liga Femenina en Colombia?
Vamos por buen camino, pero esto no es solo tarea de la Federación o de la Dimayor. Por ejemplo, si nos dan una liga más larga, ¿cuál es el compromiso de la jugadora? Entrenarse bien, cuidarse. Pero si no lo hace, ¿qué rendimiento vamos a dar? Se nos olvida que también somos un producto. Queremos pedir, pero no rendimos. Es como cuando un papá le paga la matrícula al hijo: el papá no puede sacar las buenas notas por él. Es igual. Nos están dando una oportunidad para que cada vez seamos más conscientes.

¿Cómo valoras el mejoramiento de las condiciones laborales que han tenido las futbolistas?
En lo personal, me ha gustado mucho el avance. En lo laboral, hemos avanzado bastante: la tranquilidad contractual para las jugadoras es cada vez mayor, y eso es fundamental. Pero si hablamos del rendimiento y el espectáculo —porque al final el fútbol también es eso— siento que aún nos falta. Tenemos que buscar formas de ser más visibles: jugara preliminares, menos partidos a puerta cerrada, sumar más cobertura mediática… Todo eso suma. Este es un trabajo conjunto. No es solo responsabilidad de Dimayor ni únicamente de las jugadoras: el área de comunicaciones también juega un papel clave. Y ahí es donde todavía estamos fallando. El fútbol femenino es un producto que cada vez se vende más y mejor, pero debemos seguir fortaleciéndolo entre todos.

¿Por qué crees que hay menos atención a la liga este año?
Yo creo que los medios se han ido desinteresando, o al menos esa es la sensación que tengo. No sé exactamente por qué, pero te digo algo: hay partidos donde los narradores hacen su trabajo y aun así se equivocan con los nombres de las jugadoras. Desde ahí comienza el profesionalismo. Si ni siquiera saben quiénes son, ¿cómo van a valorar su trabajo? Para mí es claro: este es mi trabajo y yo tengo que estudiar, así no conozca a nadie. Lo mismo esperaría de quienes están en los medios.

¿Qué crees que todavía le falta a la liga para consolidarse?
Mira, puede sonar raro, pero yo no creo que ahora mismo a la liga le falte algo. Claro que puede mejorar, pero si las jugadoras no están rindiendo, ¿de qué sirve mejorarla? Si una jugadora no se cuida, no entrena bien, si llega agotada porque tiene que buscar otras formas de ingresos, si no aguanta 90 minutos, entonces el problema no es la liga: es el compromiso individual. Ser profesional no es solo cuando estás en la zona verde. Es 24/7: cómo duermes, qué comes, cómo te recuperas, el trabajo adicional. Eso define a una deportista de alto rendimiento.

¿Qué está pasando en el América este año? El equipo ha estado más irregular.
Para mí, son dos factores. América siempre ha sido una institución muy grande. Este es mi segundo año aquí. En el primero había más experiencia, pero ahora el equipo está en un cambio generacional. Hay mucha juventud. Y una cosa es haber jugado tres ligas; otra es demostrar experiencia dentro del campo. Hay jugadoras jóvenes que creen que con llegar es suficiente. Pregúntales a muchas de las chicas de cantera: quieren ser profesionales, pero no están listas para lo que implica. Llegan pensando que ya con eso basta, pero cuando toca correr, cuando te enfrentan a la presión, se nota. Muchas quieren ser populares, no competitivas.

Si nos dan una liga más larga, ¿cuál es el compromiso de la jugadora? Entrenarse bien, cuidarse. Pero si no lo hace, ¿qué rendimiento vamos a dar? Se nos olvida que también somos un producto. Queremos pedir, pero no rendimos.

¿Ese cambio generacional te preocupa de cara al futuro?
Sí, me preocupa. Porque es un camino que las mayores llevamos años construyendo. Estamos acelerando procesos: niñas de 14 años ya están debutando como profesionales sin haber vivido un proceso adecuado. Hay excepciones, claro —Linda Caicedo, por ejemplo— pero ella llegó rodeada de jugadoras grandes, con experiencia. Hoy muchas están rodeadas solo de jóvenes, y eso puede ser perjudicial. Hay que formar antes de competir.

¿Cómo trabajas ese liderazgo con las más jóvenes?
Yo soy muy alegre dentro del campo, extrovertida, hablo mucho, salto, grito. Pero una cosa es ser alegre y otra el folclor. Soy competitiva. Si me meten en un rondo, no salgo hasta dejarlo todo, no me salgo para descansar. Todo lo quiero competir. No se trata de “pobrecita, venga”. Es mostrarles con el ejemplo lo que significa realmente ser profesional: entrenar fuerte, exigirse, mantenerse enfocada.

¿Cómo percibes el trabajo de ACOLFUTPRO por las futbolistas?
Ha sido espectacular. Más aún ahora que hay una comunicación directa con el fútbol femenino. Hay jugadoras que no entienden lo que firman, que ni leen la letra pequeña. Y ustedes se toman el tiempo de explicar, de informar, de acompañar. Eso genera oportunidades y conciencia. Lo más importante es que no solo piensan en lo deportivo, sino también en lo personal, y eso vale mucho.

Con 34 años, ¿hasta cuándo piensas seguir en activo?
Mientras el cuerpo me dé. Yo soy feliz en la cancha. Vivir esas emociones, representar al país… es algo único. Ojalá todo el mundo pudiera sentir lo que es usar esta camiseta. Es un privilegio y un orgullo.

¿Tienes pensado seguir vinculada al fútbol cuando te retires?
Sí. Soy profesional en deporte, me falta la licencia Pro. Me gustaría estar en el campo más adelante, aportar desde mi experiencia como jugadora. Sobre todo, en el fútbol femenino. Pero todo a su tiempo. Esperemos, esperemos a ver Dios que nos tiene preparados, pero por ahora me van a ver correr bastante por la línea.

¿Ves opciones de volver a jugar en el exterior o prefieres quedarte en Colombia?
Ahora mi prioridad es la tranquilidad. Ya jugué afuera y no es fácil. Aquí tengo todo: mi preparador físico, mi fisioterapeuta, mi familia, mi ciudad. Eso me permite alargar mi carrera. Mientras me siga entrenando así, puedo mantenerme al nivel que exige la Selección Colombia.

Finalmente, ¿qué mensaje les das a las futbolistas jóvenes?
Mantenerse es lo difícil. Llegar puede ser fácil, pero sostenerse requiere trabajo todos los días. Si una sueña con ser profesional, tiene que soñarlo completo: no solo llegar, sino mantenerse. Y eso se construye con disciplina, compromiso y continuidad.