El ibaguereño Aldair Quintana ha construido su carrera durante una década superando retos y evolucionando como profesional. Alcanzó la consagración con Bucaramanga y sueña con jugar en el exterior y en la Selección Colombia. Destaca el respaldo de ACOLFUTPRO en la defensa de los derechos de los futbolistas.
La trayectoria de Aldair Quintana en el fútbol es un reflejo de perseverancia y evolución. Desde sus inicios en la Academia Tolimense en Ibagué, la misma donde se formó James Rodríguez, hasta su paso por River Plate en Argentina, donde tuvo la oportunidad de entrenar con leyendas como el Pato Fillol, Carlos Goy y Eduardo Montes, su camino ha estado marcado por desafíos y aprendizajes. Tras su regreso a Colombia, pasó por varios clubes en calidad de préstamo, incluyendo Atlético, Orsomarso, Tolima y Huila, hasta llegar a Nacional en 2019, donde tuvo continuidad en 2021 pero enfrentó dificultades con la hinchada. Posteriormente, fue cedido a Pereira y actualmente juega en Bucaramanga.
Aldair no solo relata los momentos clave de su carrera, sino también la importancia del apoyo de organizaciones como ACOLFUTPRO en la defensa de los derechos laborales de los futbolistas. Reflexiona sobre el estado del fútbol colombiano y cómo la infraestructura y el desarrollo de las divisiones inferiores pueden hacer más competitiva la liga.

Además, comparte su visión sobre el impacto del fútbol en su vida, su deseo de jugar en el extranjero y su anhelo de consolidarse en la Selección Colombia, tras haber sido convocado en varias ocasiones, aunque sin llegar a disputar minutos en el campo. Tuvo varios acercamientos en 2019, cuando el técnico portugués Carlos Queiroz lo llamó para amistosos y partidos de clasificación al Mundial de Catar. Posteriormente, en 2021, también fue incluido en la lista de Reinaldo Rueda para la Copa América, una experiencia que reafirmó su compromiso de seguir luchando por un lugar en el equipo nacional.
Uno de los momentos más significativos de su carrera fue la conquista del título con Bucaramanga, un logro histórico que transformó la relación del equipo con la ciudad y la afición. La unión del grupo, el liderazgo del cuerpo técnico y la energía de la hinchada fueron claves para alcanzar la victoria. Quintana destaca la importancia de rodearse de un buen equipo humano y de estar preparado para los desafíos dentro y fuera de la cancha.
Su mensaje para las nuevas generaciones de futbolistas es claro: el fútbol es una profesión que requiere compromiso y organización. Recomienda a los jóvenes aprovechar su carrera con responsabilidad, hacer inversiones inteligentes y prepararse académicamente para el futuro más allá del fútbol. Con una trayectoria de más de una década, Aldair Quintana se proyecta hacia nuevos desafíos y deja un legado de esfuerzo y dedicación en cada paso de su camino.
¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?
Yo inicié en la misma escuela de donde salió James Rodríguez, la Academia Tolimense. Empecé allá a los seis años y fue donde hice mis primeros pasos en el fútbol. Pasé por todas las categorías: baby, pre-baby, infantil, hasta llegar a las selecciones Tolima. A nivel nacional, participábamos en los zonales que se hacen con las selecciones de cada departamento. Desde niño siempre fui arquero. Era el más alto de todos y así me quedé en la posición.
Tuvo una formación en Argentina, ¿cómo fue esa experiencia?
Llegué a Argentina gracias a una persona que me ayudaba en ese tiempo y al apoyo del papá de Radamel Falcao, quien me consiguió una prueba en River Plate. A los 15 años viajé, me probé y quedé. Estuve tres años en las divisiones inferiores y tuve la oportunidad de trabajar con leyendas como el ‘Pato’ Fillol, que en ese tiempo era el coordinador de los arqueros en las inferiores. También tuve la oportunidad de entrenar con Carlitos Gay, quien jugó en Colombia, y con Eduardo Montes, que hasta hace poco era el entrenador de arqueros del primer equipo de River.
Inicialmente fui por una prueba de 15 o 20 días. Después de aprobarla, arreglaron para que me quedara en la Casa Hogar de River. En ese momento no podían inscribirme porque era menor de edad y necesitaba estar con mis papás para poder ser registrado. Me tocó esperar un tiempo para poder jugar oficialmente, mientras tanto, jugaba en torneos locales. En Argentina hay dos torneos: el de AFA, que es como la liga profesional juvenil, y otro que es más regional. Durante ese período, jugué en el torneo regional mientras esperaba poder jugar en el de AFA.
¿Por qué no pudo quedarse en River?
Cuando llegué a la cuarta división, el cupo para extranjeros era muy limitado. En esa categoría ya te tienen que hacer contrato, y al haber tantos jugadores en competencia, la situación se complicó. Por esas razones, finalmente no fui tenido en cuenta.
¿Cómo fue su regreso a Colombia?
Regresé y por medio de un amigo de mi papá, que era utilero del Medellín, conseguí una prueba en ese club. Inicié en la Liga Antioqueña Sub-20 y luego me prestaron a Atlético en la segunda división, donde jugué mis primeros partidos como profesional. Recuerdo que en esa camada estaba Juan Carlos Pereira, Víctor Moreno, Juan Pablo Zuluaga. Fuimos, nos prestaron a todos allá en ese año. De ahí recuerdo que Orsomarso recién aparecía, creo que le habían comprado la ficha a Uniautónoma y me voy allá seis meses…
Tuvo que ser paciente para consolidarse en un equipo. ¿Cómo vivió esa etapa?
El puesto de arquero es muy complejo. Cuando hay un portero consolidado, es difícil encontrar espacio. Pasé por Atlético y Orsomarso, donde jugué mis primeros partidos profesionales. Luego regresé a Medellín, pero no tuve oportunidad de jugar. Me prestaron a Tolima, Huila y finalmente logré mi debut en la primera división con el Huila. Llegué libre al Huila y empecé a jugar con más regularidad en primera. En el estuve año y medio y ahí voy a Nacional.

Foto: archivo particular.
En Nacional estuvo cuatro temporadas, y 2021 fue el año en el que tuvo mayor continuidad, logrando ser titular…
Llego a Nacional en 2019 y empiezo a alternar algunos partidos: jugaba uno sí y otro no. Luego llegó el 2020, el año de la pandemia, en el que hubo muy poca actividad. Después, en 2021, tuve más regularidad y continuidad, aunque no recuerdo exactamente cuántos partidos jugué. Sí sé que fue un año en el que jugué casi todo el tiempo. Posteriormente, se presentó un problema personal con la hinchada, lo que fue afectando mi relación con un sector de los seguidores del equipo. Ya para 2022 la situación se volvió más compleja y difícil de manejar, lo que repercutió en mi protagonismo dentro del club. Además, Kevin (Mier) empezó a destacarse y, al final de la temporada, terminé saliendo de Nacional. Me fui a Pereira, aún pertenecía a Nacional en ese momento. Estuve un año en préstamo en Pereira, y aunque tenía la opción de quedarme, los clubes no lograron ponerse de acuerdo. Finalmente, Nacional me cedió a Bucaramanga para la temporada 2024.
¿Cree que fue tratado injustamente en Nacional o considera que su nivel no era lo suficientemente bueno?
Yo creo que el detonante de todo fue el problema con la hinchada. Si bien mi actuación no era la más destacada, tampoco era tan mala como se hizo ver en ese momento. Veníamos de ganar la Copa Colombia después de tres años sin títulos, lo cual no es fácil para un equipo como Nacional. Pasó lo que pasó y, al ser un equipo grande, cualquier noticia, ya sea positiva o negativa, siempre se magnifica mucho más. En este caso, la situación tomó una dimensión que creo que no correspondía. Pero así terminó siendo. Tuve buenos momentos, también cometí errores, y cuando la relación con la hinchada ya estaba deteriorada, cualquier fallo se hacía ver mucho más grande, lo que lo hizo aún más complejo.

Foto: IMAGO/Marcelo Hernandez
¿Cree que en algunos clubes las barras tienen demasiado poder?
En los equipos grandes suele pasar. Algunos tienen más influencia que otros, pero al final es parte del fútbol. Son los equipos que más mueven gente, los que más impacto generan, y como jugador hay que aprender a convivir con eso. Con el tiempo lo logré entender mejor, aunque quizás en su momento no lo veía de esa manera. Pero bueno, es cuestión de adaptación y de saber manejarlo como futbolista.
Luego vino su paso al Bucaramanga, que sin duda ha sido importante para su carrera. ¿Cómo fue la gesta para conseguir el título en 2024?
Cuando terminé mi etapa en Pereira y tuve la oportunidad de venir a Bucaramanga, la verdad no imaginé que íbamos a vivir todo lo que pasó. Se formó un grupo muy fuerte desde lo humano, con jugadores que venían de momentos difíciles en otros clubes y que encontraron aquí un reto muy lindo. Bucaramanga era el único equipo histórico que faltaba por ganar un título, y sinceramente, cuando llegué, no me esperaba que lo fuéramos a lograr. Pero con el día a día y como se fueron dando las cosas, sentimos confianza de que era posible. Hasta ahora, ha sido el título que más he disfrutado en mi carrera. Con Nacional tuve la oportunidad de ganar la Copa y la Liga, pero este título fue mucho más especial por lo que significó para toda la ciudad, para el departamento y para gran parte de Colombia. Sentíamos el apoyo de mucha gente que, aunque eran hinchas de otros equipos, querían ver a Bucaramanga campeón. Fue increíble.
Ese título fue muy relevante. ¿Cómo vivió el momento de los penaltis? ¿Sintió que aún no era el momento de celebrar?
Mucha gente me preguntó sobre eso. Pensaban que yo no sabía que ya habíamos ganado, pero sí, lo tenía muy claro. Lo que estaba haciendo era esperar que el juez de línea me confirmara que tenía el pie sobre la raya, asegurándome de que el penal había sido bien atajado. Tenía miedo de que, con ese penal, ya fuéramos campeones, pero con el VAR había que contener la celebración hasta estar completamente seguro. Imagínate, como arquero es difícil ver si realmente tienes el pie en la raya cuando atajas un penal. Si no lo tuviera, podrían haber ordenado repetirlo justo cuando ya estábamos celebrando. Por eso decidí aguantar la emoción un poco, esperando la confirmación oficial antes de desatar la euforia.

¿Qué tenía ese equipo, cuál fue la clave para ganar ese título?
Creo que en esa campaña todo se alineó perfectamente. Formamos un gran grupo, tuvimos un líder excepcional en el cuerpo técnico y logramos una unión profunda con la hinchada y la ciudad. A medida que avanzaban los partidos, se fue generando un ambiente y una energía realmente poderosa. De local nos hicimos muy fuertes, si no estoy mal, solo perdimos un partido en todo el torneo. Esa conexión con la hinchada y la ciudad nos dio confianza y nos hacía sentir que podíamos lograrlo. Cuando todas las fuerzas se unen en pro de un objetivo común, los resultados pueden ser extraordinarios.
¿Cuál es su sueño en el fútbol?
Ahora mismo, me gustaría tener la oportunidad de jugar en el exterior, en una liga competitiva. Obviamente, como cualquier jugador, uno sueña con llegar a Europa, pero si no se da, también me gustaría jugar en la liga brasileña, argentina o mexicana, que son muy fuertes en América y ofrecen un gran nivel.
Selección Colombia: ¿Cree que merece ser llamado?
Como jugador, siempre tienes el sueño y el anhelo de estar en la selección, especialmente cuando sientes que estás haciendo las cosas bien. Sin embargo, entiendo que hay compañeros que también han trabajado duro y han ganado su lugar. Soy de los que cree que cuando uno trabaja con honestidad, todo llega en su debido tiempo. Seguiré luchando para volver a estar ahí y representar a mi país, porque la selección es algo realmente especial para cualquier jugador.
¿Qué ha significado para usted ser futbolista profesional?
El fútbol me ha ayudado en todos los aspectos de mi vida. Me ha enseñado disciplina, respeto por el trabajo, por mis compañeros, por el equipo y por la gente que demuestra admiración. Ha sido el motor de mi vida y me ha guiado para llevar una vida personal íntegra.
¿Cómo ve la situación del futbolista profesional como trabajador? ¿Cree que es respetado, valorado o simplemente utilizado?
Creo que ha mejorado mucho con el tiempo. Hablando con jugadores del pasado, las condiciones laborales han evolucionado significativamente. Antes era difícil conseguir un contrato que incluyera todas las prestaciones sociales, como pensión y salud. Hoy en día el fútbol se ha profesionalizado más, pero sigue existiendo una realidad difícil: mientras estés rindiendo y brillando, te van a tratar bien, pero el día que no sirvas, el fútbol te aparta. Esto pasa en la industria del deporte y también en la vida misma. Cuando estás bien, tienes todo a tu alcance, muchas oportunidades y facilidades. Pero cuando no lo estás, el panorama se vuelve más complicado y aprender a manejarlo no es fácil.
¿Qué opina del trabajo que hace ACOLFUTPRO en la defensa de los futbolistas profesionales?
Creo que el trabajo que ha hecho ACOLFUTPRO ha sido muy bueno, realmente valioso para nosotros como jugadores. Antes, muchos futbolistas no tenían la oportunidad de cotizar una pensión, acceder a servicios de salud o siquiera pelear por sus derechos como trabajadores. Poco a poco, ACOLFUTPRO ha ido impulsando mejoras en todos estos temas laborales, permitiendo que los jugadores tengan mayor seguridad y estabilidad.
También he visto el crecimiento de su apoyo a futbolistas que no tienen contrato. En esos casos, les ayudan a mantenerse en forma, a prepararse físicamente y a seguir entrenando. Además, han promovido convenios académicos para que los jugadores puedan educarse y fortalecer su formación en otros ámbitos. Todo esto ha sido una ayuda muy, muy importante para nuestra profesión.
¿En el futuro, cómo se ve? ¿Le gustaría dirigir o seguir vinculado al fútbol?
No me veo como director técnico. No sé qué nos tenga preparado el futuro, pero al día de hoy no me identifico con ese rol. Sin embargo, sí me gustaría seguir vinculado al fútbol, probablemente en una parte más formativa. Me veo como un formador o, en la posición que más me apasiona, entrenador de arqueros. Es algo que me motiva y en lo que sí podría verme desarrollando una nueva etapa profesional.
¿Qué cree que le falta a nuestro fútbol, a nuestra liga, para ser más competitiva?
Siempre hay cosas por mejorar. En los diez años que llevo jugando fútbol profesional, he visto avances significativos, pero todavía hay aspectos que necesitan atención. Recuerdo que cuando jugué en la B, los viajes eran muy difíciles, de hasta 26 horas en bus. Hoy en día, los equipos tienen más comodidad y pueden viajar en avión, lo cual marca una diferencia enorme. También ha mejorado la transmisión de los partidos, pues cuando yo inicié solo transmitían uno o dos juegos de la B, mientras que ahora prácticamente todos son televisados.
Los clubes han mejorado en infraestructura, aunque hay muchos que aún tienen deficiencias en ese aspecto. Para que el fútbol colombiano sea más competitivo, debemos comenzar por esto: garantizar instalaciones adecuadas y condiciones óptimas para los jugadores. Las divisiones inferiores también deben fortalecerse. Muchos jóvenes futbolistas la pasan mal tratando de llegar al profesionalismo, y ahí es donde hay un gran margen de mejora. Si nos comparamos con el fútbol argentino, por ejemplo, vemos que clubes como Boca y River le dan muchísimo valor a sus divisiones menores. Se enfocan en formar a los jugadores desde niños, asegurando que cuando lleguen al fútbol profesional tengan una base sólida. En Colombia aún debemos mejorar en este aspecto para hacer la liga mucho más competitiva.
¿Qué mensaje les daría a sus colegas futbolistas? Especialmente a los jóvenes que están comenzando.
Creo que lo más importante es aprovechar esta profesión y verla como una oportunidad real para salir adelante. El fútbol es un camino que, si se lleva con disciplina y responsabilidad, retribuye muy bien. Hay que ser comprometidos con la profesión, saber organizarse en el tema de inversiones y administrar bien los recursos. Muchas veces, los jugadores entramos en una burbuja donde es fácil ganar dinero extra, pero lo fundamental es usarlo inteligentemente para cosas que realmente sirvan para el futuro y la familia. También es clave rodearse bien. En el fútbol aparece mucha gente con buenas intenciones, pero también algunas personas que pueden no serlo. Saber elegir bien a las personas con las que te rodeas es parte del éxito. Por último, creo que la preparación académica es fundamental. No solo es útil para gestionar bien las inversiones, sino también para saber qué hacer después de terminar la carrera futbolística. Hay que pensar en el futuro con inteligencia y asegurar que esta profesión nos sirva más allá de los años en el campo.













